Una lamparita pequeña
Papel y la inspiración que produce este rincón.
Un sillón azul que se convierta en mi favorito.
Admiración y ternura.
-Señorita, si no tiene ticket, deberá usted abonarlo o llamaré inmediatamente a seguridad y será sancionada.
+Disculpe señor, ahora mismo abonaré el importe.
Y entonces, ella, tímidamente sonriente, se dirigió a la máquina expendedora.
Tras días y días de tristeza y de haberse sentido invisible, había conseguido llamar la atención de un vigilante. Alguien, por fin, no importaba por qué, se había dirigido a ella.
No es inseguridad.
Si, yo sé que soy una persona insegura, pero también soy autocrítica, soy demasiado realista, de esas personas que yo misma detesto porque acaba matando a sus propios pájaros por considerarlos descabellados... A lo que iba, se trata del miedo. Cuando un individuo tiene miedo al ataque de un perro porque ha tenido experiencias traumáticas previas, el miedo es totalmente lícito. Este individuo incluso hace por superarlo, asume riesgos y consigue ponerse frente a otros perros. Pero el miedo sigue existiendo.
Y ahora hablemos de amor.
El hueso bonito de la cadera, tan solito. Las pecas de los hombros, tan solitas. El pelo enmarañado y las ganas al despertar, tan solitas. Las canciones que escucho y canto pensando en ti, que mueren en el aire tan solitas.
Y tú, tan ajeno, tan sin importar quién seas, sólo sé que una vez más todo tan solita y tan vacía, y todos mis adentros tan llenos de ti. Y tú, sin importar quién, tan sin merecerlo.
Balance, dicen que llega la hora de hacer balance;
Balance del año 2014, de un puñado de días amontonados sin orden ni sentido. Un cúmulo de momentos tan insustanciales, que si cambiaramos su orden, seguiría siendo el mismo año inútil.
Y son tan pocas las cosillas importantes que han ocurrido este año, que mirando hacia atrás, destacan enormemente entre la nada.
Profesionalmente fue el año en que probé como profe, en el que hubo muchas clientas y parecieron contentas, y en el que "una" confió en mí como diseñadora. Ha sido el año de seguir formando parte de la vida de Ricardo, de Lupe, Lucía, Elisa, Laura, Dolo, Cristina, Julia... De desvirtulizar a Reyes, o de conocer a Dani, y más amigos y familia andan ahí para echar una mano y hacerme sentir bien. Es el año de que aun me falte un trabajo estable, pero no las risas y compañía de mis hermanas. Especial y continuamente, pienso en mis padres, que siguen ahí, incondicionalmente, mientras siento como los decepciono por no saber volar sola. Y pienso en personas cercanas que han sufrido mucho y me gustaría haber podido tener una varita para borrarles dolor...
A todos, sólo espero algún día estar más a la altura de las circunstancias y de la propia vida, dejar de quejarme y convertir proyectos en realidad y haceros partícipes, saber escucharos más, y seguir formando parte de vuestra vida. A todos: os quiero, os respeto, y más que nada, os admiro.
Cuidado, corazón;
Pensaba yo, que con cierta edad y ciertas heridas, de esas que enseñan casi tanto como las arrugas, no apetecería que me hagan más daño, ni menos hacerlo. Pero querido, no juegues con un corazón que ya trae unos tiros pegados, que jugando con este fuego me puedo quemar yo, pero ahora me puedo dejar la vida en arrastrarte a mi mismo infierno.
No más roturas ni quiebros, no más vísceras inútiles y pesadas.
Se hace cuesta arriba la espalda imposible que vuelvo a recorrerte cada día en mi cabeza. Déjame, porque ya fue suficiente acoger sin prejuicios los "te quiero" por adelantado. Aléjate porque ya no quiero mendigar más minutos de dormir para vivir en un sinfín de reencuentros. Vete, porque ya es merecido regalo un día sin nubes, una autosonrisa en el espejo . Desaparece, porque tengo que existir.
Adiós, mi amor loco, porque en este jardín ya no caben más pisadas.